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El mito de María Lionza en uno de los rituales más
difundidos en la región venezolana, tiene su origen en los grupos prehispánicos
caquetíos y cirajaras, etnias pobladoras de la parte occidental, región que
actualmente comprende los estados Falcón, Yaracuy, Lara y Cojedes; el mismo
hace mención a una reina caquetía, habitadora de un palacio subacuático, que
encantaba a los hombres y los tomaba por esclavos. Es considerada como la reina
de las aguas sagradas, en las cuales habita, también como madre de lo orgánico
y lo inorgánico, de la flora, la fauna y los metales.
Cuenta el mito que María Lionza era una princesa
indígena, que fue raptada por una anaconda, dueña de una laguna. Dios
escarmentó al animal, provocándole que se hinchara hasta explotar, lo que
produjo una inundación que causó la muerte a todos los indios de la tribu de la
doncella.
La pequeña se convirtió en la dueña de la selva y de
los animales salvajes. Su nombre original se perdió y el de María surge a
partir de la concordancia con la
Virgen.
Hacia la parte occidental del estado Yaracuy está localizada la pequeña
ciudad de Chivacoa, custodiada por imponentes montañas .No hay ninguna razón
para dudar que las montañas de Sorte y Quivayo, donde habita la diosa que reina
en Yaracuy, sean sagradas. Ahí van todo el año, y aún más en días de Semana
Santa, peregrinos de todo el país a rendir culto a María Lionza, nuestra diosa
pagana por excelencia. Ella es aborigen y matriarcal, y ha subsistido hasta hoy
pese a todas las amenazas y presiones de los gobiernos españoles y
republicanos. Para desviar las persecuciones religiosas de los fanáticos
europeos, su nombre fue sustituido por el de la Virgen Patrona de la Onza del Prado de Talavera de
Vivar. María Lionza suele representarse como una señora vestida con un
manto azul, plumas de colores y joyas, sentada en enormes boas o acompañada de
tapires hembras, pumas, jaguares o chivos. Cuando pasea por la intrincada selva
de Nirgua o Chivacoa, anda en una danta o tapir hembra, que llevan herrados en
las ancas signos de petroglifos. La danta es invulnerable a todo tipo de armas
e incluso a las oraciones cristianas. Tiene el poder de «petrificar» a la gente
mala, a los avaros, a los ladrones y saqueadores. Cuenta con una legión de sacerdotes
que la protegen, los piaches
indígenas y acepta ofrendas y tributos.
En Maria Lionza se resumen los componentes de
sexualidad presentes en la
Santería Cubana y en la Regla de Palo Monte, junto con el sentido
trascendente del culto católico a la Virgen María.
La finalidad del culto es la cura física y
espiritual de los practicantes, creyentes, o de quienes, en la búsqueda de una
terapéutica alternativa, encuentran en el ritual de María Lionza una tabla de
salvación, se recurre a la benevolencia de la reina para solicitar prosperidad
en los negocios, el amor y la fertilidad.
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