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Si los ojos son las ventanas del alma, entonces,
las manos son las del cuerpo y los sentidos. Si se observan las manos
de una persona, se verá en ellas el reflejo de su edad casi con certeza
de no equivocarse, aunque cada vez nos equivocaremos más, porque ahora
hay tratamientos específicos que logran esconder en ellas el paso del
tiempo.
Cada año, millones de personas se gastan grandes
cantidades de dinero en cremas, bálsamos y lociones. Gracias a la medicina
moderna, se puede revertir el proceso natural de envejecimiento, que
provoca perdida de elasticidad en las manos, así como deterioro de
los vasos sanguíneos y tendones.
“Después del rostro, las manos son la parte del
cuerpo que más expuestas están durante todo el año; por lo tanto
comienzan muy pronto a sentir el paso del tiempo. Y, aunque las intervenciones
quirúrgicas se convirtieron casi en una palabra mágica para solucionar
algunos problemas estéticos, en el caso de las manos este método no
sería el más recomendado por los especialistas. De hecho, los avances
en el campo de la medicina estética lograron obtener, en pocas sesiones,
el requerido rejuvenecimiento al mismo tiempo que logran borrar algunas
de las imperfecciones más frecuentes como manchas, arrugas y manos
adelgazadas sin necesidad de que el paciente se someta a larguísimos,
caros o dolorosos tratamientos para ver resultados” asegura el doctor
Alexis Lara, dermatólogo del Centro Láser de Estética Integral.
Las manos con el pasar de los años empiezan a mostrar
las prominencias óseas, la protuberancia de las venas o de los tendones
en el dorso y dan un aspecto envejecido a las manos, incluso haciéndolas
sentir que lucen con una edad mayor a la que realmente tienen. La tendencia
hereditaria, la delgadez, la actividad física intensa (en especial
los ejercicios de fuerza muscular), son otros factores que condicionan
el aspecto de las manos a largo plazo.
Hoy en día, entre las opciones de rejuvenecimiento,
se han desarrollado técnicas de inserción de sustancias de relleno
dentro del tejido de las manos para suavizar los contornos y brindar
un aspecto más juvenil. Entre ellas se han empleado la grasa autóloga
(es decir, extraída del mismo cuerpo del paciente), sustancias como
colágeno y ácido hialurónico (que son similares a los componentes
del tejido humano) y otras biosintéticas pero biocompatibles (sintéticas
pero que no son rechazadas por el tejido humano) como el ácido
poli-L-láctico o la hidroxilapatita de calcio. Todas con la finalidad
de dar volumen al tejido bajo la piel de las manos y disimular los elementos
prominentes de las manos que dan ese aspecto rudo y envejecido.
“Todos estos productos son reabsorbibles y degradables,
lo que quiere decir que su efecto no es definitivo. Sin embargo, algunos
de ellos son capaces de estimular la síntesis de colágeno propio que
sustituye gradualmente al material implantado con el transcurso de varias
sesiones (como los biosintéticos). No deben confundirse con los biopolímeros
que son materiales inorgánicos teóricamente inertes pero que pueden
desencadenar respuestas inflamatorias de rechazo y que pueden producir
efectos indeseados y hasta peligrosos en la zona donde éstos últimos
sean administrados’”, aclara el especialista.
Por ello, es importante como paciente consultar a
un médico como profesional en el área y que tenga la formación y
los conocimientos de la anatomía cutánea y de las ventajas y potenciales
riesgos tanto del procedimiento como del material a inyectar. Así mismo,
el está en el derecho y el deber de informarse qué tipo de material
va a colocar, para que sea de su conocimiento y tenerlo como referencia
futura. Recuerda que aún cuando este tipo de procedimientos se hace
de forma ambulatoria en el consultorio, es un acto médico-quirúrgico
que tiene sus riesgos y requiere sus cuidados.
CLEI, Centro Láser de Estética
Integral. Telf: 266 87 15/
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