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A mediados de la década de los ochenta las discotecas
de todo el mundo -y Venezuela no fue la excepción- prácticamente obligaron a la
industria disquera a la creación de “remixes”, discos especiales en los que se
alteraba de alguna manera- cambio de frecuencias, intensidad de la percusión,
instrumentos agregados, etc.- el sonido original que se había brindado al
público en determinados temas.
Estos discos, cuyo formato en doc
e pulgadas fue
sustituyendo paulatinamente al sencillo de 45 rpm eran puestos al alcance de
todo el público y en algún momento sus ventas fueron muy importantes en el
total de las -para aquellos tiempos- abultadas ventas de la industria disquera.
Y fíjense si tuvo importancia este asunto de los remixes que en diciembre
pasado un disco llamado precisamente
Remixes
y algo más… logró alcanzar un excelente número de unidades vendidas en el
escuálido mercado actual.
Aquí están
la Billos y Los Melódicos con el nuevo sonido del
que los dotó el arreglista Luis Alba en la segunda mitad de la década de los
ochenta. Diveana y Eric Franceschi también aparecen junto al merenguero Miguel
Moly y el emblemático salsero colombiano Joe Arroyo quien aquí aparece con su
impagable tema “Rebelión”. Y para completar, también está presente el
tecnomerengue de Rhapsodia y la incursión en la lambada del baladista Pekos
Kanvas. Un álbum creado por Efraín Osuna que hará las delicias de los que
disfrutaron de esa época.
Por otro lado, el tema
One World, many Cultures
(Un mundo, muchas culturas) parece
definir perfectamente el espíritu del ya tan nombrado, por nosotros, sello
Putumayo. Un sello que nos ha dado a conocer la música de lugares inimaginables
en el mundo. Y que no contento con eso ha logrado además colaboraciones impensables
entre músicos de las más diversas etnias.
Es así como aquí podemos escuchar al viejito country
Willie Nelson junto a los paradigmas del reggae Toot / the Maytals; al argelino
Chef Mami junto al jamaiquino Ziggy Marley; al legendario blusero Taj Mahal
junto a Toumani Diabaté y Ramata Diakité, máximos exponentes de la música de
Mali; al celta Alan Stivell junto al senegalés Youssou N´Dour y al interesante
israelí Idan Raichel y su Proyecto.
Dos excelentes muestras de que la industria disquera
puede- si aún lo desea- subsistir de forma digna.
Fuente: Alfredo Churión D. |